En el último año nos habíamos enfrentado cinco veces al equipo leonés y exceptuando un marcador abultado en el primero de de ellos y, aunque el balance nos era favorable en todos los enfrentamientos, éstos nunca habían resultado fáciles.
Epishin iba a completar su cuarto enfrentamiento consecutivo ante Pablo Santos (2 victorias iniciales y unas tablas en el tercero). Nadie puede negarle impacto visual y rotundidad mastodóntica al armamento soviético pero con frecuencia estas características son insuficientes en ausencia de una adecuada adaptación al terreno.
El ruso venía de ganar con brillantez un torneo de lentas en Dresden con muchos GMs y una bolsa de premios elevada y sin embargo en esta ronda continuó con el problemático torneo que se atisbaba tras su partida con De la Villa. El tanque ruso quedaría por momentos varado en la cuneta esperando su ración de combustible mientras la guerra continuaba con armamento ligero. Los leoneses también dieron descanso a Julio González Valero e incorporaban a Rogelio Bayón.
Tras una apertura muy insulsa, Epishin esperaba su momento depredador tratando de enganchar a su rival y pasar a un final algo ventajoso. Después de la jugada 25.Tc7 parecía estar por fin en vías de conseguirlo:
En el segundo tablero Eduardo esperaba acontecimientos. Su rival, José Luis García, había jugado muy correctamente la apertura y sostenía bien su pequeña ventaja de espacio en un esquema tipo Maroczy .
Hernando, en el tercer tablero, había impedido todo posible contrajuego a Rogelio Bayón y se aprestaba a realizar la ruptura b5 e irrumpir en la posición enemiga.
En la cuarta mesa de este enfrentamiento, el leonés Pedro Blanco, que protagonizaría un magnífico torneo, presionaba mucho a Ricardo en una posición incómoda para nuestro jugador, quien además se encontraba muy apurado de tiempo.
El atinado juego del leonés y el escaso tiempo de nuestro compañero hicieron pocas jugadas después que el equipo de San Isidoro pudiera adelantarse en el marcador (0-1).
Hernando poco después neutralizaba esta ventaja al vencer su partida, elegantemente rematada con el golpe 50.Db8 y la posterior activación de su alfil vía a5 (1-1).
Eduardo había realizado el avance d5 y muy pronto tomaría la iniciativa:
Como ya sabíamos, pero pudimos confirmar in situ, la inicativa en manos de Eduardo es un arma de destrucción masiva y con precisas jugadas colocaba a su rival en una problemática posición:
Instantes después y en posición ya perdedora tras 41...Dc6 caía la bandera de José Luis García y nos adelantábamos en el marcador (2-1).
Esta sería la partida con mayor número de jugadas de las disputadas por Eduardo en el campeonato. Su juego fue irreprochable y en las tres y decisivas rondas postreras y, como pronto veremos, espectacular.
Fiel a su costumbre, Epishin sería el último en terminar. No sólo su partida era la más duradera entre las de nuestro equipo sino en la mayoría de las rondas también de todas las disputadas. Nadie puede negarle al ruso su profesionalidad y voluntad de vencer, pero la dificultad de adaptación del tanque ruso a la escarpada orografía gallega hacía siempre que perdiera parte de su efectividad y no consiguiera culminar su muy trabajada labor.
Epishin consiguió transformar su ventaja posicional en un peón extra pero con buenas posibilidades defensivas para Pablo:
La posible victoria de Epishin era muy importante porque en la mesa 2, el Lleida estaba obteniendo una abultada victoria ante el Isolani de Mallorca y si Sandro Pozo en los apuros de tiempo, y como así sucedió, vencía a Mónica Calzetta, el score sería de 3,5 a 0,5.
Una vez desaparecidas las damas el binomio torre+alfil parecía darle algunas chances a Epishin para compensar la tendencia tablífera de los alfiles de distinto color. Con la jugada 51.Ta8, el ruso decide cambiar las torres:
Pablo Santos se defendió admirablemente no sin emoción, puesto que su reloj llegó a estar en solo 1 segundo en algún momento. Epishin lo intentaba todo, en crispación creciente, pero la partida era objetivamente tablas, que fueron aceptadas en esta posición de un final que nos resulta muy conocido.
A pesar de su pieza y peón extra el blanco no puede ganar. Es posible que el hecho de firmar el empate con material extra le confiera una compensación freudiana extra a Epishin, aunque no debió de ser mucha visto el monumental rebote con el que abandonó la sala de juego (2,5-1,5).
Habiendo ganado por la mínima, y con el 3,5 sumado por Lleida, ya no quedaban dudas de que en la siguiente ronda habríamos de jugar con ellos. Su juego estaba siendo excelente, sin fisuras y en las 12 partidas disputadas no habían cosechado ninguna derrota. Los dos equipos éramos líderes en solitario y, por tanto, este match se presentaba decisivo para el devenir del torneo.